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Panameño sobreviviente del bote varado dice que el crucero los desdeño

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

RIO HATO, Panamá – Un panameño y dos amigos suyos habían estado a la deriva por 16 días en un bote de pesca en el Océano Pacífico cuando vieron un enorme navío blanco. Estaban salvados, pensaron, y Adrián Vásquez comenzó a agitar un suéter rojo.

Observadores de aves con poderosos catalejos que estaban en la cubierta del crucero de lujo Star Princess vieron un pequeño bote a la deriva a kilómetros (millas) de distancia. Un hombre, le dijeron a la tripulación, movía una prenda roja.

El crucero no se detuvo, y el bote pesquero estuvo a la deriva otras dos semanas antes de que lo hallaran. Para entonces, los dos amigos de Vásquez ya habían muerto.

“Dije: ‘Dios no los perdonará”’, comentó Vásquez a The Associated Press al recordar el encuentro con el barco blanco en aguas de Sudamérica. “Me da rabia recordarlo”.

El jueves, la empresa Princess Cruises, con sede en Santa Clarita, California, dijo que una investigación preliminar mostró que su barco no se detuvo y que el aviso sobre el bote averiado nunca llegó al capitán Edward Perrin o al oficial a cargo.

El 24 de febrero, los tres hombres zaparon de Río Hato, donde se asentaba una base del ejército de Estados Unidos que resguardaba el Canal de Panamá en la costa del Pacífico. Estaban de regreso luego de un día de pesca cuando el motor se averió.

Vásquez recuerda haber visto el barco —”Era grande. Era blanco”— la mañana del 10 de marzo.

Oropeza y Fernando Osario murieron. Vásquez fue rescatado por un bote pesquero procedente de las Islas Galápagps, a más de 960 kilómetros (600 millas) de donde había zarpado.

Vásquez dijo que arrojó los cadáveres de sus amigos al mar cuando comenzaron a descomponerse por el calor. Antes de ser rescatado, una tormenta le suministró agua para beber, lo que le ayudó a sobrevivir.

La compañía dijo en un correo electrónico que la investigación sigue en curso.
Gilligan dijo que no encuentra un explicación satisfactoria para lo ocurrido.
“Mi única teoría es que la gente del puente ha visto muchos botes pesqueros”, dijo. “Y que tenían prisa, y dejaron que la prisa nublara su juicio”.

Días después de ver el barco blanco, Vásquez cuenta que vio pasar durante una noche otro barco, “un poco más lejos”, por lo que decidió encender varias veces un trapo y mostrarlo. Pero “no pasó nada”, agregó.

No vieron ninguna otra embarcación pesquera durante el naufragio.

A pesar de quedar en la lancha sin sus compañeros, Vásquez asegura que nunca perdió las esperanzas de sobrevivir. “Una mañana, sentado, vi la embarcación cerca y el corazón casi se me sale. Grité que por favor me ayudaran”. Era la lancha pesquera ecuatoriana que lo halló a la deriva y terminó rescatándolo.

Fuente: yahoo noticias

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