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[VÍDEOS] Anécdotas de los líderes mundiales que pasarán a la historia

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

Angela Merkel no sabe señalar Berlín en un mapa. Cristina Fernández de Kirchner anima a comer cerdo como sustituto de la viagra. Anécdotas como éstas parecen una ristra de tomas falsas de las intervenciones de políticos de alto nivel.

Y es que la canciller alemana no había sabido localizar correctamente la capital del país que preside durante la visita a un instituto en Berlín.

El mapa que había preparado la profesora no tenía fronteras indicadas y presentaba únicamente los perfiles geográficos de los continentes.

“Aquí tiene que estar Berlín, ¿no?”, indicaba Angela Merkel. La profesora le señala el lugar correcto, un buen trecho al oeste del punto indicado por la canciller.

“¡Oh, eso es Berlín! ¿Y qué es esto?”, preguntaba con un micrófono en la mano ante las cámaras de televisión y las risillas duramente contenidas del alumnado.

Pero Merkel no es la única que se ha puesto en evidencia en público. Repasamos los mejores (o peores, según se mire) momentos de otras personas que dirigen o algún día dirigieron un país.

Cristina Fernández de Kirchner apuesta por el cerdo para un sexo mejor

“La ingesta de cerdo mejora la actividad sexual. No es un dato menor. Además, yo estimo que es mucho más gratificante comerse un cerdito a la parrilla que tomar viagra”, dijo ante un público sonriente. Fue durante un discurso en un acto donde anunció medidas para impulsar la producción de carne porcina en el país en enero de 2010.

                         

¡Pero cómo osas, Barack, a seguir hablando mientras suena God Save the Queen!

Cuando Isabel II ofreció una cena en honor del presidente de Estados Unidos el 24 de mayo del año pasado en Buckingham Palace, Barack Obama pronunció un pequeño discurso para realizar un brindis. Cuando alzó la copa, la orchesta que tocaba en la cena comenzó a tocar el ‘God Save the Queen’, “accidentalmente”, según el diario británico The Telegraph.

Pero Obama no parecía saber que debía callar en señal de respeto en ese mismo momento y la orquesta tampoco dejó de tocar, con lo que el invitado se vio brindando “por Su Majestad La Reina y la vitalidad de la especial relación entre nuestros pueblos”, incluso citando a Shakespeare, mientras ni la reina ni la duquesa de Cornualles le miraban o hacían señal alguna para advertirle.

Solo cuando la música paró, la reina brindó con un Obama consciente ya de haber cometido un grave error de protocolo.

                             

Fuente: la informacion

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