BANCO NACIONAL DE PANAMA
Noticias

Expertos desmienten versión oficial sobre desaparición estudiantes incinerados en México

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

A casi un año de la desaparición de los 43 estudiantes mexicanos de la Escuela Normal

de Ayotzinapa, una investigación independiente divulgada este domingo pone en entredicho elementos centrales de la versión gubernamental sobre lo ocurrido ese funesto 26 de septiembre de 2014.

La administración del presidente Enrique Peña Nieto ha sostenido que los estudiantes que desaparecieron en Iguala, Guerrero, fueron asesinados, y sus cuerpos incinerados en un basurero del vecino municipio de Cocula.mexicoigualapaestudiantesdesaparecidos

Pero esto que la Procuraduría General de la República (PGR) catalogó de “verdad histórica”, empieza a tambalearse.

En un informe de 550 páginas, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a petición del gobierno mexicano asegura que no hay evidencias de que un fuego de esa magnitud haya ocurrido, ni de que los estudiantes hayan sido incinerados en un basurero.

“Ese evento tal y como ha sido descrito no pasó”, aseguró en conferencia de prensa el experto español Carlos Beristáin.

En su primer informe tras seis meses de trabajo en México, los expertos señalan además que no se hizo todo lo posible para localizar a los estudiantes.

En las conclusiones advierten que hubo hechos no investigados, evidencias destruidas y que se cometieron errores.

Los investigadores no señalan responsables, pero aportan elementos que pueden ayudar a determinar el destino de los jóvenes y hacen hincapié en que la pesquisa debe retomarse con nuevas líneas de trabajo.

El “Informe Ayotzinapa. Investigación y primeras conclusiones de las desapariciones y homicidios de los normalistas de Ayotzinapa” se apoya en datos de la investigación oficial.

Los expertos revisaron los 115 tomos del expediente judicial del caso, cada uno de entre 1.000 y 2.000 páginas.

Y también solicitaron peritajes independientes, tanto médicos como forenses y de las distintas escenas de crimen.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes está integrado por cinco personas:

Carlos Beristáin, experto español en atención integral a víctimas de violaciones de derechos humanos.

Ángela Buitrago, colombiana, abogada, ex fiscal ante la Corte Suprema de Justicia y experta en desapariciones, corrupción y asesinatos políticos.

Francisco Cox Vial, abogado chileno que trabajó en apoyo de la extradición de Augusto Pinochet a España.

Claudia Paz y Paz, abogada guatemalteca, especializada en derecho penal, jueza durante 18 años, responsable del primer juicio al ex mandatario Efraín Ríos Montt.

Alejandro Valencia Villa, experto colombiano en derechos humanos, consultor de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

La fiscalía mexicana responsabilizó del crimen a la banda de narcotráfico conocida como Guerreros Unidos, una escisión del cartel de los hermanos Beltrán Leyva.

Desde octubre del año pasado han sido detenidas más de 100 personas, entre ellas el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca.

Y la lista incluye a su esposa, María de los Ángeles Pineda, a quien la fiscalía acusa de ser una de las principales líderes de la banda de narcotráfico.

Pero el GIEI señala que la investigación se fragmentó desde el inicio llegaron a haber 52 fiscales trabajando por separado y que eso dificultó la pesquisa.

El grupo de investigadores solicitó un peritaje independiente al experto peruano José Torero, de la Universidad de Queensland (Australia) y miembro de la Academia Australiana de Tecnología e Ingeniería. Entre sus conclusiones se establece:

“No existe ninguna evidencia que apoye la hipótesis generada en base a testimonios, de que 43 cuerpos fueron cremados en el basurero municipal de Cocula”.

En ese lugar sólo hubo “fuegos de pequeñas dimensiones” pero que no se puede saber la fecha en que ocurrieron.

De acuerdo con el experto, en los alrededores del basurero no había combustibles suficientes para cremar cuerpos, “inclusive uno”.

Según el experto, los peritajes de la PGR no se basaron en la evidencia material, y sus conclusiones son erróneas.

Según el estudio de Torero, para incinerar 43 cuerpos se deberían haberse usado 30 toneladas de madera y el fuego tuvo que haber ardido por 60 horas, y no las alrededor de 12 que había dicho el gobierno en base a la confesión de los inculpados.

Además, la llama tendría que haber alcanzado siete metros y el humo, 300, lo que habría llamado la atención de la gente de localidades cercanas.

Por todo esto, “el GIEI se ha formado la convicción de que los 43 estudiantes no fueron incinerados en el basurero municipal de Cocula”.

La cremación de los estudiantes es uno de los ejes principales de la investigación de la PGR.

El misterio del quinto autobús

El GIEI reconoce que desde el inicio de su investigación tuvo dudas sobre el número de autobuses utilizados por los estudiantes de Ayotzinapa.

En el expediente oficial se establece que fueron cuatro unidades, pero el testimonio de las víctimas mencionó siempre a cinco.

En la averiguación de los expertos se determinó que sí existió ese autobús, que los estudiantes tomaron sin permiso en las afueras de Iguala.

El chofer los llevó a la central de autobuses de Iguala. Luego bajó de la unidad y los dejó encerrados. Los jóvenes pidieron ayuda a sus compañeros quienes fueron al sitio a rescatarlos.

Esa fue la razón por la que viajaron a Iguala, pues originalmente ellos no querían ir a la ciudad.

El autobús pertenece a la empresa Costa Line. Al inicio de la investigación fue incluido en el expediente, pero luego no se volvió a mencionar su existencia.

¿Por qué es importante?

El GIEI obtuvo información de que en Iguala opera una red de tráfico de heroína hacia Estados Unidos, que mueve sus cargamentos en autobuses comerciales.

Los estudiantes tomaron tres unidades de la central camionera la noche del 26 de septiembre y las agresiones en su contra al parecer tenían la intención de impedir que las unidades abandonaran la ciudad.

“El negocio que se mueve en la ciudad de Iguala podría explicar la reacción extremadamente violenta y el carácter masivo del ataque”, establece el informe.

Otros datos señalan, por ejemplo, que ese autobús en particular no fue atacado, como sí ocurrió con las otras unidades que tenían los estudiantes.

Y cuando el GIEI solicitó a la empresa transportista revisar esa unidad, la compañía presentó un autobús distinto. Las autoridades no realizaron investigaciones sobre ese autobús en particular.

Tampoco averiguaron si existe relación entre las compañías de transporte que operan en Iguala, con las relacionadas en Estados Unidos con el trasiego de heroína.

Comparte..
LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

Agregar Comentario

Click aqui para publicar un comentario