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44 años del gran terremoto que dejo más de 10.000 muertos en Managua

LA ESQUINA DE MANUEL NUÑEZ

Poco después de la medianoche del 22 de diciembre de 1972 Managua, la capital de Nicaragua, en Centroamérica, fue golpeada por un sismo de magnitud 6.2 en las escala de Richter. El movimiento telúrico tuvo una duración de 30 segundos en los que destruyó la ciudad y provocó la muerte de más de 10.000 personas.

Los habitantes de la capital de Nicaragua iniciaban los preparativos de las festividades navideñas la noche del 23 de diciembre de ese año. A las 00:35 de la mañana comenzó el terremoto cuyo epicentro fue localizado en el lago Xolotán, al norte de la capital. Esa misma noche se registraron dos replicas posteriores que no fueron significativamente destructivas.

El terremoto, al haberse originado cerca de la capital con poca profundidad, fue mortal. Su epicentro se localizó a 4.8 kilómetros de la corteza, por lo que sus ondas expansivas fueron sensibles en todo el país. Destruyó el 90% de las casas de ‘taquezal’, una construcción compuesta de caña o bambú empastada con una mezcla de tierra y paja.

Los edificios industriales se derrumbaron parcialmente y todos los hospitales públicos y privados resultaron dañados, razón por la cual, los heridos eran atendidos al aire libre, lo que a su vez propició la propagación de enfermedades como el cólera y el tifus.

Los edificios industriales se derrumbaron parcialmente y todos los hospitales públicos y privados resultaron dañados, razón por la cual, los heridos eran atendidos al aire libre, lo que a su vez propició la propagación de enfermedades como el cólera y el tifus.

La temporada seca favoreció los incendios provocados por el tendido eléctrico que cayó sobre los escombros de las casas. La devastación obligó a los capitalinos a abandonar la ciudad hacia los municipios del interior. El entonces presidente, Anastasio Somoza, decretó ley marcial debido a los saqueos que los habitantes de las zonas empobrecidas del país realizaban en las casas comerciales abandonadas de la capital.

A pesar de la emergencia, los rescatistas de Cruz Roja nicaragüense realizaron la localización de victimas atrapadas entre los escombros. Las disposiciones de esa emergencia determinaban que los cuerpos fueran incinerados y enterrados en fosas comunes. Sin embargo los esfuerzos resultaban inútiles comparados con la cantidad de cadáveres que al no ser evacuados iniciaron su proceso de putrefacción en las calles de una Managua devastada.

Para 1972, la dictadura política y control militar en Nicaragua a cargo de la familia Somoza cumplía 38 años. La devastación de la capital y las disposiciones arbitrarias sobre la reconstrucción de la misma gestaron el descontento entre los nicaragüenses. La desaprobación abonó a la formación del Frente Sandinista de Liberación y concluyó con una lucha que terminó con la dictadura del tercer miembro de la familia Somoza-Debayle.

Después del triunfo de la revolución sandinista en 1979 se inició un proceso lento de reconstrucción de la capital. Se dio inicio a la rehabilitación y ampliación de parques y zonas verdes en lo que ahora se conoce como la vieja Managua. A pesar de los esfuerzos las urbanizaciones crecieron lejos del antiguo corazón de la ciudad que debido al abandono y la ocupación ilegal se había convertido en una de las zonas más peligrosas del país.

Nicaragua, al igual que todos los países del centro de América se encuentra ubicada entre la placa tectónica de cocos y del caribe, las que al chocar entre sí propician los sismos. Es por ello que los planes educativos y la empresa privada centroamericana cuenta con proyectos de evacuación y simulacros de emergencia anuales para evitar las tragedias relacionadas con los terremotos como sucedía en Nicaragua hace 44 años.

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