En este momento

La realidad del Parque Olímpico de Río las deudas e instalaciones

febrero 11th, 2017 | by Deysi Núñez
La realidad del Parque Olímpico de Río las deudas e instalaciones
Artículos
0

Río de Janeiro se las ingenió para sacar a flote los Juegos Olímpicos del año pasado, controlando la delincuencia y sobreviviendo a las acusaciones de corrupción, degradación del medio ambiente y descontrol del presupuesto.

Pero seis meses después de los primeros juegos olímpicos sudamericanos, las compuertas se han abierto.

Los organizadores de los juegos todavía adeudan 40 millones de dólares. Cuatro instalaciones nuevas del Parque Olímpico están en desuso al no encontrar a nadie del sector privado interesado en ellas y son propiedad ahora del gobierno nacional. Otra instalación será manejada por una municipalidad de Río que hace frente a las deudas y el exceso de gastos de los Juegos Olímpicos.

El histórico estadio Maracaná, sede de las ceremonias inaugural y de clausura, ha sido vandalizado mientras sus administradores, el gobierno del estado de Río y los organizadores de la justa se pelean en torno al pago atrasado de tarifas eléctricas por un total de un millón de dólares. La empresa eléctrica de Río respondió cortando la luz en el estadio.

Pocos jugadores frecuentan el nuevo campo de golf olímpico, que costó 20 millones de dólares, y hay poco dinero para su mantenimiento. Deodoro, el segundo complejo olímpico más grande, está cerrado, a la espera de encontrar una empresa que lo administre.

El gobierno estatal de Río de Janeiro está atrasado varios meses en el pago de los sueldos de los maestros, los trabajadores de hospitales y las pensiones. Y ha reportado una actividad delictiva récord en el 2016 en casi todas las categorías, desde asesinatos hasta robos.

“Durante los Juegos Olímpicos la ciudad trató de hacer que todo funcionase”, expresó Oliver Stuenkel, un brasileño que enseña relaciones internacionales en la universidad Getulio Vargas. “Pero apenas terminaron los Juegos, todo se desintegró”.

Los Juegos Olímpicos y, en menor medida, la Copa Mundial de fútbol del 2014, mostraron la realidad de Río, la ciudad famosa por sus playas, su carnaval y su estilo de vida sensual.

Pero también sacaron a la luz la delincuencia, la contaminación y la corrupción.

Algunas obras asociadas a los Juegos y el Mundial han sido vinculados con una investigación que generó el arresto de decenas de políticos y empresarios por cobrar coimas.

Tres políticos involucrados con los Juegos el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, el ex gobernador de Río Sergio Cabral y el ex alcalde de la ciudad Eduardo Paes han sido investigados. Cabral estuvo encarcelado acusado de corrupción.

“Los Juegos Olímpicos le dieron a la gente una idea de las dificultades que enfrenta Brasil”, dijo Stuenkel. “Tal vez no mejoró ni empeoró su imagen, pero dieron una idea más cabal”.

Sidney Levy, director ejecutivo del comité organizador de Río 2016, quiso hacer los Juegos con fondos privados exclusivamente y casi lo consigue. Su presupuesto de 3.000 millones de dólares que no incluía la construcción de obras de infraestructura fue relativamente modesto para los parámetros olímpicos. Pero a último momento tuvo que pedir 80 millones de dólares a la municipalidad y al gobierno nacional para poder llevar a cabo los Juegos Paralímpicos.

Consiguió solo 30 millones y los organizadores tienen que encontrar la forma de pagar el resto. Hoy, Levy es un hombre casi olvidado.

“Podía llamar al presidente, y me atendía”, asegura Levy. “Pero ni lo intento hoy. Puedo llamar al COI (Comité Olímpico Internacional) y a cualquiera, pero la gente tiene otras cosas entre manos ahora. Ya no somos una prioridad”.

“Todo fue muy duro”, declaró Levy a la Associated Press. “Nunca pudimos disfrutar de los Juegos realmente. El 2016 fue un año muy feo.

El Parque Olímpico es una ciudad fantasma. Instalaciones donde no hay actividades, sin gente; los jardines están bien arreglados ya que no hay tráfico de peatones.

El parque abre solo los fines de semana y no hay mucho que hacer, excepto caminar, andar en bicicleta o buscar un lugar a la sombra.

Cuatro estadios permanentes son administrados por el gobierno nacional. Entre ellos figura el centro olímpico de tenis, que fue usado este mes para un torneo de un día de vóleibol de playa. En una ciudad donde sobran las playas y la arena.

Todavía no se han desmantelado dos instalaciones temporales, las de natación y balonmano. El exterior de la instalación de natación se cae a pedazos y muchos de los paneles transparentes que cubrían el exterior se están deshilachando o cayendo al piso.

La piscina auxiliar, que estuvo cubierta durante los Juegos, está llena de agua estancada, barrosa.

Afuera del parque, el venerable Maracaná es el que más atención genera. Fue renovado para la Copa Mundial del 2014, a un costo de 500 millones de dólares. Fue casi que abandonado después de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Vándalos se robaron miles de asientos y algunos televisores.

Los proyectos relacionados con el transporte lucen mejor que los centros deportivos.

Se amplió una red de trenes, aunque a un precio supuestamente inflado de 3.000 millones de dólares. También están funcionando un autobús con carriles preferenciales, un tren ligero y un puerto renovado, que se presta para ser recorrido a pie. El aeropuerto internacional de Río fue igualmente remodelado.

La gente que usa el nuevo tren se ha beneficiado, pero sigue habiendo congestionamientos de tráfico en la ciudad.

Muchas de las mejoras tuvieron lugar en las zonas sur y este de la ciudad, las más acaudaladas.

“Las mejoras no fueron distribuidas equitativamente en la ciudad”, dijo Stuenkel, el profesor de ciencias políticas.

Levy dijo que Tokio encarará desafíos muy diferentes. “Ellos ya tienen una sociedad que funciona bastante bien”, afirmó. “No tienen que demostrarle nada a nadie”.

Los costos de Tokio serán más altos y se está buscando la forma de reducir gastos.

Levy planteó que se controlen las exigencias de las federaciones deportivas, que todas quieren un trato de cinco estrellas. Mencionó como ejemplo los eventos ecuestres.

“Querían 15 ambulancias para caballos”, dijo Levy. “Les ofrecimos nueve. Al final se necesitaban cuatro”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Compartir en Facebook Compartir
Loading...
Compartir en Twitter Tweet
Loading...
Compartir en Google Plus Compartir
Loading...
Compartir en Pinterest Compartir
Loading...
Compartir en Linkedin Compartir
Loading...